domingo, 14 de abril de 2013

Hubo un momento de silencio y la acidez de los ojos de Patch pareció suavizarse un poco.

- Eso debe de ser duro. - Sonaba como si lo dijera en serio.

Sonó el timbre y Patch estaba en pie, de camino a la puerta.

- Espera. - Grité. No se giró - ¡Disculpa! - Salió por la puerta - ¡Patch! No conseguí nada de

ti.

Se dio la vuelta y caminó hacia mí. Tomando mi mano, garabateó algo en ella antes de

que se me ocurriera apartarme.

Bajé la vista a los siete números en tinta roja sobre mi palma e hice un puño a su

alrededor. Quería decirle que de ningún modo iba a sonar su teléfono esta noche. Quería

decirle que era culpa suya por gastar todo el tiempo interrogándome a mí. Quería un

montón de cosas, pero me limité a quedarme allí de pie como si no supiera cómo abrir la

boca. Al final dije:

- Esta noche estoy ocupada.

- Yo también. - Sonrió de oreja a oreja y se fue.

Me quedé clavada en el sitio, digiriendo lo que acababa de pasar. ¿Se comió todo el

tiempo interrogándome a propósito? ¿Para que yo suspendiera? ¿Creía que una sonrisa

brillante lo redimiría? Sí, pensé. Sí, lo creía.

- ¡No llamaré! - Grité detrás de él - ¡Nunca!

- ¿Has terminado tu columna para el plazo de entrega de mañana? - Era Vee. Vino a mi

lado, apuntando notas en la libretita que llevaba a todas partes - Estoy pensando en

escribir la mía sobre la injusticia de las asignaciones de asientos. Estoy de pareja con una

chica que dijo que acabó el tratamiento contra los piojos esta misma mañana.

- Mi nuevo compañero. - Dije, apuntando al pasillo, a la espalda de Patch.

Tenía una forma de andar irritantemente confiada, del tipo que encuentras acompañada

de camisetas gastadas y un sombrero de cowboy. Patch no llevaba ni la una ni el otro. Era

más bien un chico de Lev
i’s oscuros, cazadora oscura, botas oscuras.

- ¿El transferido de último curso? Supongo que no estudió lo bastante la primera vez. O la

segunda. - Me lanzó una mirada cómplice - A la tercera va la vencida.

- Me da escalofríos. Sabía mi música. Sin ninguna pista en absoluto, dijo
“Barroco”. -

Imité bastante mal su voz grave.

- ¿Suposición afortunada?

- Sabía... otras cosas.

- ¿Cómo qué?

Solté un suspiro. Sabía más de lo que quería contemplar cómodamente.

- Cómo meterse debajo de mi piel. - Dije al fin - Voy a decirle al Entrenador que tiene que

volver a cambiarnos.

- Ve a por ello. Podría usar un gancho para mi próximo artículo del eZine.
“Alumna de

décimo devuelve el golpe.
Aún mejor, “Asignación de asientos recibe una bofetada en la

cara.
Mmm. Me gusta.

Al final del día, fui yo la que recibió una bofetada en la cara. El Entrenador rechazó mi

súplica de volver a pensarse la asignación de asientos. Parecía que estaba atascada con Patch.
Por ahora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario